Cuando necesitas un consejo se lo pides a un buen amigo, a alguien de confianza, o a ti mismo. El Tarot es una manera de dialogar con esa voz interior y con todo aquello que trasciende. También cuando un amigo te pide ayuda y no sabes qué decirle o cuando quieres explorar junto a él las posibilidades de una situación. Deja que las cartas hablen e intenta no dar consejos personales mediante las cartas. Recuerda que ellas son un canal de expresión interior y en este caso se trata de la voz de tu amigo y no de la tuya, con lo cual es muy importante mantenerse respetuoso. Piensa que puede darse el caso (y suele ocurrir muy a menudo) de que las cartas del Tarot señalen algo con lo que estamos personalmente en desacuerdo. Quieres cambiar de trabajo y no sabes si ahora es el mejor momento para hacerlo. Puede que tengas un par de ofertas interesantes que considerar y no sabes qué decidir. Como el Tarot te enraiza en la realidad, te obliga a poner los pies en la tierra cuando estás dando vueltas por los aires, esta cuestión puntual puede servirte de anclaje. Puedes encontrarte con este tipo de dilemas en más de una ocasión. A veces la tensión del momento no te deja respirar ni tratar las cosas con objetividad. Quizá te alivie saber si te curarás, si estarás mejor o si el amor te abrazará con sus alas blancas. Eso sí, debes aceptar la respuesta para seguir avanzando. No busques respuestas afirmativas a tus deseos, sino claves para tus interrogantes.
El Tarot también resulta un buen aliado en las crisis vitales. Te puede ayudar, eso es evidente, pero no
puede reemplazar la tarea de un buen psicólogo, también es evidente.
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