El monje budista Zhi Ming, cuando lo condenaron a muerte, antes de que le cortaran la cabeza escribió:
«Ilusorio el nacer, ilusorio el morir.
La gran ilusión no sobrevive al cuerpo.
Pero hay una idea que calma al espíritu:
si buscas un hombre, ningún hombre existe.»
Le comuniqué mi interpretación a Ejo:
-Mente vacía: nada que esperar, nada que recibir.
Ejo, por toda respuesta, me citó otro poema también escrito por un monje moribundo:
«Arde en este mundo un árbol sin raíces, sus cenizas se las lleva el viento.»
(Alejandro Jodorowsky- El maestro y las magas)
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