miércoles
Fidelidad
(Lealtad, fe, adhesión personal)
1. Fidelidad procede de la voz latina fides (fe), emparentada con fidere (fiar), de donde se deriva confiar, confianza, confidente, confidencia. Se es fiel a alguien a quien se ha prometido algo en virtud de la fe que se tiene en él por ser fiable. La fidelidad no se dirige a realidades infrapersonales. No se es fiel, por ejemplo, a un hábito, sino al santo a quien se hizo la promesa de usarlo.
2. La fidelidad es la respuesta adecuada a una promesa. Prometer es una actividad propia del hombre, pues sólo él es capaz de proyectar el futuro. Promete hoy para cumplir en adelante, en momentos en los que puede tener sentimientos distintos a los actuales. El acto de prometer implica soberanía de espíritu, capacidad de sobrevolar el tiempo y el espacio y actuar con independencia de los cambios que uno pueda experimentar. En una boda se promete crear con el cónyuge una vida de hogar. Esta unidad no se crea de una vez por todas. Los objetos se «producen» y quedan «hechos» para siempre. La unidad conyugal no se «produce»; se va «creando» en cada uno de los momentos de la vida.
3. Ser fiel es realizar esta labor creadora; no se reduce a aguantar. El hombre no está llamado a aguantar —tarea propia de muros y columnas—, sino a prometer y cumplir con fidelidad creadora en cada momento lo que prometió en un momento. El hombre voluble, que actúa a impulsos de sus instintos, de su afán de ganancias inmediatas, no es creativo, no crea un campo de juego a través de los diversos instantes de la vida; queda preso de cada estímulo placentero. La fidelidad es una actitud creativa, que contribuye eficazmente a conferir a la personalidad humana un carácter de autenticidad.
Gustavo Villapalos
Alfonso López Quintás
El Libro de los VALORES
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